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Archivo para la Categoría "Cardiopatías"

El humanismo, la religión, el trasplante de órganos, y la definición de la muerte

Después de estar ligado al mundo de los trasplantes órganos por más de 15 años, he visto con asombro un mundo que a los médicos, muchas veces nos pasa inadvertido. En nuestro afán de ayuda, nos vemos inmersos en la vorágine de captar el máximo de conocimientos técnicos, con la idea de entregar la mejor calidad profesional a nuestros pacientes, más aun si estos, tienen una afección grave, que determine la necesidad de un trasplante, pero olvidamos cosas, que son fundamentales…

Toda moneda tiene dos caras y muchas veces y por diferentes causas, no vemos o no queremos ver la segunda cara, será por falta de tiempo, por alguna coraza protectora, que nos permita trabajar, sin que la pena y la tristeza que rodea este tema nos afecte hasta las lágrimas, o quizás sea por un temor muy interno, y por lo mismo inconfesable en el mundo técnico de de hoy.

Muchas veces, al oír las noticias he quedado espantado frente a la muerte de un niño y no puedo evitar pensar en cómo sería mi sufrimiento al perder a mi hijo, como se me trastocaría absolutamente todo y como se vería destruida mi integridad. Sin duda, esto le pasa a cualquier padre, madre, hijo, hija o hermano al perder a un familiar cercano y los médicos no estamos exentos de estas situaciones y sentimientos. 
   
¿Y por que traigo a colación este tema?
Por dos razones, la una realmente dramática: Las donaciones están disminuyendo cada vez más en nuestro país y la segunda producto de la lectura de un artículo, recientemente aparecido en la revista Lancet, que me hizo cuestionarme profundamente, viendo el tema del trasplante de órganos y las donaciones, desde un punto de vista diferente, visto desde la camilla del paciente o desde la casa enlutada por la pérdida.

El artículo en cuestión, habla un intenso debate que se ha reavivado en los círculos ortodoxos judíos sobre si la muerte encefálica es compatible con la definición de muerte por la Halajá, el cuerpo colectivo de la ley judía, que dirige aspectos religiosos y de la vida diaria.

La semana pasada, el rabino Jonathan Sacks, el Rabino superior, en el Reino Unido, causó consternación generalizada entre los médicos cuando publicó un edicto declarando que él y su corte rabínica, el London Beth Din, rechazaban la definición legal y médica de la muerte encefálica y sólo aceptan la definición tradicional halájica de insuficiencia cardio-respiratoria o de cesación de la actividad respiratoria y circulatoria.

Esta interpretación regresiva parece llegar en un momento absolutamente difícil, en que todos los países están discutiendo las maneras más eficaces de promover la donación de órganos en un intento de hacer frente a las crecientes listas de espera para trasplante.

La posición de Sacks, sigue a la publicación de un documento en junio del año pasado, por el Comité de la Halája del Consejo Rabínico de América (RCA), en los que una determinación anterior fue anulada, la que aceptaba que la muerte encefálica, constituye una condición de muerte aceptada por la halája.

El 7 de enero, el Consejo Rabínico de América, tomó la inusual decisión de emitir una aclaración debido a las “fuertes reacciones de muchos sectores” después de la publicación de ese documento. En esta declaración, reconoce que las diferentes interpretaciones están en manos de las autoridades halájicas y que “los miembros se sirven mejor al permitir que cada rabino, pueda determinar por sí mismo qué posición halájica va a adoptar”.

Nuevas declaraciones de otros rabinos, muchos de Israel y algunos de EE.UU., confirmaron su apoyo a la muerte cerebral como criterio válido y agregó que “adoptar una posición restrictiva a la donación y una posición permisiva con respecto a la recepción de órganos es moralmente indefendible”.

Cualquier posición sobre el final de la vida, ya sea ésta, religiosa, ética o médica, debe cumplir tres criterios. En primer lugar, debe basarse en la comprensión de pruebas científicas sólidas. En segundo lugar, debe tener la mejor intención, tanto para la persona cuya vida ha terminado y para la persona que necesita un órgano para prolongar la vida. En otras palabras, no se debe hacer ningún daño. Y en tercer lugar, debe ser comprensible y debe contar con el apoyo de las personas, respetando su contexto cultural y sus creencias.

El judaísmo no es la única religión en que la incertidumbre sobre las definiciones de la muerte y la falta de una interpretación unificada, hace que la gente dude en convertirse en donantes de órganos. Los médicos somos a menudo completamente ignorantes acerca de las creencias religiosas en el contexto del trasplante de órganos.
En el Islam, también hay un debate sobre el concepto y la definición de muerte cerebral, y más aun, está prohibido violar el cuerpo humano vivo o muerto. Sin embargo, como en el judaísmo, el altruismo es también muy importante y salvar una vida es considerado un muy alto valor en el Corán. De hecho, en el Reino Unido, el Consejo Musulmán de las leyes, dictaminó en 1996 que el trasplante de órganos es totalmente compatible con las creencias islámicas, sin embargo, en Singapur, que tiene un sistema de consentimiento presunto al igual que en otros países, incuyendo actualmente a Chile, los musulmanes están automáticamente exentos de ella, y los países islámicos en general tienen una baja tasa de tarjetas de donante de órganos.

En el budismo tibetano, si bien existe la creencia de preservar la integridad física del cuerpo muerto no es visto como crucial, la conciencia espiritual puede permanecer en el cuerpo durante varios días después que ha dejado de respirar y cualquier interferencia puede perturbar el próximo renacimiento de la persona.

Los Testigos de Jehová han tenido desde la década de 1980 la postura de que la donación y trasplante de órganos es una decisión individual bajo el supuesto de que la sangre no se transfunde.

El Sijismo y el Hinduismo generalmente apoyan los trasplantes porque la integridad física del cuerpo muerto, no es visto como un concepto importante.

Con naciones cada vez más multiculturales, es muy importante que los médicos discutamos sobre el significado de la muerte y las sensibilidades culturales de las diferentes religiones. Sólo una fuerza laboral bien informada que entienda y respete las diferentes creencias puede ser confiable al momento de que las conversaciones difíciles necesiten ser manejadas cuidadosamente.

Los líderes religiosos, los legisladores y los médicos necesitamos trabajar juntos para evitar la siembra de la desconfianza y la confusión. La doctrina religiosa tiene que ser interpretada con profundo conocimiento, sabiduría y humildad.  Solo asi lograremos vencer los temores y lograremos que nuestra sociedad apoye decididamente la donación de órganos. No olvidemos nunca que donar órganos, es regalar vida, y esto no se logra con leyes impositivas, solo con una cuota de amor superior, elevado, que nos haga entender que el estado último es la filantropía, o sea el amor desinteresado al prójimo, un amor que debe ser representado por la sabia frase: “dar, dar siempre, hasta que duela…

Dr. Christian Espinoza
Equipo de Trasplante Cardiaco y Pulmonar
Instituto Nacional del Tórax

QUÉ HACER DESPUÉS DE UN INFARTO O DE UNA CIRUGÍA AL CORAZÓN?

La Respuesta: Rehabilitación Cardiovascular

Muchos pacientes sufren diariamente en Chile y el mundo, algún evento cardiovascular, que los puede conducir a graves consecuencias. Muchos de ellos son tratados a tiempo, ya sea con medicamentos, angioplastias y Cirugía al corazón. Sin embargo, estos tratamientos, mejoran temporalmente la situación, destapan una arteria o hacen un bypass, pero la enfermedad que originó el cuadro, no mejora. Los pacientes siguen con el colesterol alto, con diabetes o con hipertensión arterial y lamentablemente muchos de ellos, siguen comiendo mal, consumiendo alcohol en cantidades excesivas o fumando.

La Rehabilitación Cardiovascular, es la respuesta al proceso anterior. Este concepto no sólo intenta un mejor estado físico de los pacientes después de un Infarto al miocardio, de una angioplastia o de una cirugía cardiaca y no solo es el empleo de  fármacos para tratar y evitar futuros nuevos eventos, que pretenden estabilizar e incluso revertir la progresión del proceso patológico, es un concepto mucho más amplio. Es un conjunto variado de intervenciones que pretenden lograr el mejor funcionamiento posible, en lo físico, psicológico y social del paciente cardiovascular para mejorar su salud, su calidad de vida y su supervivencia. O sea, en buen chileno, intenta “cambiar el chip”.

La rehabilitación Cardiovascular, idealmente debe constituirse en la primera etapa de la prevención secundaria (entendiendo que la prevención primaria es antes de que se produzca el evento, y su enfoque está dirigido a la educación del paciente con respecto a todos los factores de riesgo cardiovascular para evitar el evento cardiovascular, que lamentablemente a estas alturas ya ocurrió…)

Los pacientes que se ven beneficiados de los programas de rehabilitación cardiovascular son:
Infarto agudo al miocardio
Angioplastia Coronaria.
Cirugía cardíaca (Coronaria, Enfermedades valvulares o congénitas, trasplante cardíaco, etc).
Pacientes con múltiples factores de riesgo cardiovascular
Insuficiencia Cardíaca

El equipo de rehabilitación cardiovascular, debe estar formado por un grupo interdisciplinario, conformado por médicos, enfermeras, kinesiólogos, nutricionistas, psicólogos, etc, para mantener la continuidad del manejo del paciente, el que se realiza en diferentes etapas.

Período intrahospitalario: Consiste esencialmente en un ejercicio gradual ambulatorio supervisado y monitorizado junto a un proceso educativo con respecto a los factores de riesgo a controlar y detalles del tratamiento medicamentoso a seguir.

Al momento del Alta precoz, (1 a 2 semanas después del alta) se organizan 3 a 4 sesiones semanales de ejercicio supervisado combinado con actividades educacionales (factores de riesgo, dieta, pautas de ejercicio no supervisado, apoyo psicológico, etc.).

En una etapa tardía, se programan ejercicios habituales programados para que el paciente los continúe al momento de finalizar la fase posterior al alta.

Ejercicios:

El tipo e intensidad de los ejercicios recomendados, dependen de la fase de la enfermedad y de las condiciones en que se encuentra el paciente. Normalmente se comienza por movilización pasiva de las extremidades en los pacientes más comprometidos o con movilización activa gradual, siempre supervisado y asistido por el kinesiólogo. En etapas posteriores se puede comenzar con ejercicio aeróbico suave, caminata, pedaleo en bicicleta estática y ejercicios en piscina y trote si está autorizado por el equipo médico. Los ejercicios que no deben hacerse, son aquellos que no están acorde con la capacidad aeróbica del paciente, y que sobrepasan sus capacidades y por lo tanto lo exponen a sufrir un nuevo evento cardiovascular.

Este conjunto de medidas constituye la base del mejoramiento del estado físico progresivo del paciente, lo cual nunca termina, además hay que recordad que todo esto está acompañado de cambios nutricionales, de hábitos de consumo, y de los medicamentos recetados por los médicos tratantes, con el fin de controlar el colesterol, la presión arterial, la glicemia, evitar el tabaco, el alcohol excesivo, etc, por lo que la rehabilitación es un proceso permanente.

 

 

Dr. Christian Espinoza S.
Cirujano Cardiovascular
Trasplante Cardiopulmonar

Instituto Nacional del Tórax
Tel: 2-5754987   5755002

Clínica Indisa
Tel: 2-7955660

Alternativas quirúrgicas en el Tratamiento de la Insuficiencia Cardiaca Terminal

Introducción

Como un fenómeno paralelo a los avances de la medicina y de las mejores condiciones de vida, la población envejece y sobreviven pacientes con etapas avanzadas de diferentes enfermedades crónicas, situación que se puede ejemplificar perfectamente con la insuficiencia cardiaca (IC).

La IC es un síndrome que traduce la ineficacia de la bomba cardíaca como situación extrema de diversas enfermedades que pueden afectar a las coronarias, las válvulas, los miocitos, etc.

Sea cual sea la etiología, el pronóstico de la IC es invariablemente malo si no se corrige el problema de base. La mitad de los pacientes con diagnóstico de IC fallece en un plazo de 4 años y más del 50% de los pacientes con IC severa lo hace en el plazo de 1 año. En EE.UU. afecta al 1-2% de la población, con una incidencia de 400.000 pacientes/año, 900.000 hospitalizaciones anuales.[1]

Hasta el momento, el tratamiento quirúrgico de elección para el paciente con insuficiencia cardiaca avanzada, es el trasplante cardiaco ortotópico (TCO). Sin embargo, el limitado número de donantes, la presencia de comorbilidades o la edad avanzada hacen que tan sólo un mínimo número de pacientes se beneficie de esta terapia.[2]

La elección de la alternativa quirúrgica depende del:

Estado de avance de la enfermedad, de las opciones disponibles en el centro hospitalario y los costos del tratamiento.

 

 
 

 

 

Trasplante Cardiaco:

El Trasplante Cardiaco Ortotópico (TCO), es la unica terapéutica capaz de cambiar de FORMA SUSTANCIAL, la evolución natural de los pacientes con ICC Terminal, en cifras de SUPERVIVENCIA y de CALIDAD de vida.

Si bien el TCO presenta situaciones problemáticas o limitaciones, como son el aumento en el número de candidatos a trasplantes, la disminución proporcional del número de donantes y el incremento de las listas de espera (que tienen hasta un 30 % de mortalidad) sumado al hecho de que ofrece una morbi-mortalidad no despreciable, debida principalmente a infección, rechazo, enfermedad Coronaria del Injerto y enfermedades linfoproliferativas, los resultados finales son alentadores.

De esta forma, cuando analizamos los resultados internacionales de la supervivencia en el TCO, con más de 80.000 trasplantes, podemos ver resultados realmente buenos, con cifras de supervivencia de 80 a 85 % a 1 año, 65 a 75 % a 5 años, 45 a 55 % a 10 años y 35 % a 15 años. Resultados que van mejorando en los últimos años[3]

La carestía de donantes, ha hecho replantear diferentes alternativas, que pretenden en cierta forma paliar, aunque sea en parte esta dramática situación.

 

 

Alternativas Quirúrgicas diferentes al Trasplante Cardiaco

Las alternativas quirúrgicas diferentes al Trasplante Cardiaco, se pueden clasificar a grandes rasgos en alternativas “Convencionales”, que son las alternativas que comúnmente se utilizan para afrontar las patologías cardiovasculares, pero en el contexto de un paciente severamente comprometido por la insuficiencia cardiaca, pretendiendo hacer una tratamiento etiológico de la patología para recuperar la función ventricular

Por otra parte están las alternativas “No Convencionales”, que agrupa a una serie de terapéuticas quirúrgicas de diferente origen que pretenden recuperar auque sea parcialmente la función ventricular

Alternativas Convencionales

Existen numerosas alternativas quirúrgicas para el tratamiento de la IC congestiva, que van desde la cirugía coronaria tradicional hasta la asistencia circulatoria total. La indicación para cada procedimiento depende de la severidad de la enfermedad y de las posibilidades individuales que presente el paciente[4].

Algunas opciones quirúrgicas son indicadas en pacientes con afectación moderada, para prevenir el desarrollo de la enfermedad, otras son indicadas en pacientes que solo podrían sobrevivir sometiendose a cirugías de alto riesgo quirúrgico

El tratamiento de elección es el tratamiento etiológico, así en los pacientes con enfermedad coronaria o valvular, la corrección quirúrgica de la causa es la mejor forma de mejorar la funcionalidad del corazón o, al menos, evitar la progresión del deterioro.

Cirugía Coronaria

La patología Coronaria es la más común causa de IC (aproximadamente un 60% de los casos)[5] y también la causa más común de indicación de trasplante cardíaco.

Desde hace mucho tiempo se ha tratado de definir cual es el rol de la cirugía coronaria en pacientes con IC y muy baja fracción de eyección, ya que la terapia médica solo se limita a controlar los síntomas, asociándose con una pobre supervivencia. Quizás el rol donde este tipo de cirugía juega un papel importante sea en los pacientes con buenos lechos distales y con viabilidad miocárdica comprobada[6], ya que el miocardio aturdido o hibernado puede recuperarse[7]. Si bien estos pacientes tienen una enfermedad más avanzada y un riesgo quirúrgico elevado, con mortalidades hospitalarias que pueden oscilar cercano al 10%, tienen 70% de supervivencia al año[8].

Corrección de la Insuficiencia Mitral

La Insuficiencia Mitral, es una situación extremadamente complicada en las etapas finales de la IC, ya que implica que parte del deteriorado volumen expulsivo del ventrículo, se devuelve a la aurícula, generando una disminución aun mayor del gasto cardiaco. Más aún, produce una sobrecarga de volumen que tiende a dilatar más el ventrículo, alterando más su geometría y complicando más la situación contráctil[9],[10],[11]

Los pacientes con miocardiopatía dilatada sintomáticos, con capacidad funcional de la New York Heart Association (NYHA) clase III/IV, regurgitación mitral mayor a 2+, deben ser considerados candidatos potenciales a la reparación de la válvula mitral, mediante anuloplastía reductora, esto quiere con el implante de un anillo protésico mitral de un número menor al que le corresponde según la superficie corporal[12]. La reparación mitral se asocia con una mortalidad operatoria aceptable, en esta cohorte de pacientes que tiene una mortalidad significativa preexistente. Chen et[13] al muestran mortalidad operatoria de 11% con una tasa de supervivencia de 73% y 68% a 1 y 2 años respectivamente. Si la reparación mitral no es posible, se aconseja el recambio valvular mitral manteniendo el aparato subvalvular de ambos velos para mantener la geometría ventricular[14].

Alternativas No Convencionales

Diferentes alternativas quirúrgicas se han planteado para el tratamiento de la IC congestiva avanzada, con la idea de recuperar la geometría y la capacidad contráctil del corazón o de evitar un mayor avance de la enfermedad

Restauración de la Geometría Ventricular

Ventriculectomía Parcial izquierda (Procedimiento de Batista)

El concepto de restaurar la geometría del VI se introdujo por primera vez por Batista et al. en 1996 para tratar pacientes en la fase final de la insuficiencia cardiaca con síntomas de clase funcional IV y que no podían ser trasplantados.

Si bien esta técnica quirúrgica no es muy popular en la actualidad, este procedimiento generó un enorme interés en el campo de la remodelación ventricular.

El procedimiento de Batista, fue diseñado para reducir el diámetro del  VI, mediante la resección de porciones, infartadas o no viables, de la pared libre del VI. El mecanismo de la mejora funcional del VI se explica por la ley de Laplace, ya que al disminuir el diámetro del VI, disminuye la tensión de la pared[15]. Sin embargo, los resultados de esta técnica han sido controversiales y algunos grupos plantean que si bien tienen una mortalidad perioperatoria baja, el 16% de los pacientes requiere un dispositivo de asistencia del VI (LVAD) y en 1 y 2 años después de la operación, el 50% y 63% de los pacientes, respectivamente, tuvieron un resultado desfavorable, definido como la muerte, la necesidad de una asistencia ventricular o trasplante[16].

 

Plastia Endoventricular con Parche (Procedimiento de Dor)

Ha sido bien documentado por diversos estudios, que el tratamiento de los aneurismas ventriculares y del miocardio disquinético produce una mejoría de los síntomas y de la capacidad contráctil del ventrículo.  El procedimiento de Dor, extirpa el miocardio aquinético o disquinético, implantando un parche circular, disminuyendo la cavidad ventricular[17],[18]y por lo tanto mejorando la capacidad contráctil[19].

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 Asistencia Circulatoria Mecánica (ACM):

Hasta hace poco tiempo atrás, la ACM se usaba principalmente como un puente al trasplante, en los pacientes con ICC descompensada, que requerían apoyo de drogas vasoactivas en dosis máximas y que estaban en situación de compromiso multiorgánico.

En los últimos años hemos visto el surgimiento de la idea de que la ACM puede llegara a ser una posible opción terapéutica para pacientes que no son candidatos a trasplante[20], demostrándose en algunos estudios supervivencias aceptables a 1 y 2 años[21].

Los aparatos de asistencia circulatoria se puede clasificar a grandes rasgos en Intra o Extra corpóreos, dependiendo de si están completamente dentro de la cavidad torácica y/o abdominal. Se pueden clasificar además dependiendo del tipo de flujo que producen en continuos (centrífugas) o pulsátiles, bombas intra o extra corpóreas, también se toma en cuanta si asisten a un ventrículo (univentriculares) o si apoyan a los dos (biventriculares) y finalmente dependiendo de estas características principalmente, se les puede clasificar según el tiempo para la cual fueron diseñados, en asistencias de corta o de larga duración.

Extra-corpóreos

Abiomed 5000  (Flujo pulsátil)
Levitronics        (Flujo continuo)

En general los aparatos extracorpóreos, son para asistencias de corta duración y normalmente como puente al trasplante, aunque existe un reducido número de pacientes que logra recuperar la función ventricular y el aparato se puede retirar sin la necesidad de un trasplante cardiaco.

Intra-corpóreos

Novacor            (Asistencia ventricular izquierda Flujo pulsátil)
HeartMate II     (Asistencia ventricular izquierda Flujo axial continuo)
Jarvik 2000       (Asistencia ventricular izquierda Flujo axial continuo)
The Jarvik 7      (Corazón total Flujo pulsátil)
Abiocor            (Corazón total Flujo pulsátil)

Por otro lado, los aparatos intra-corpóreos, ya sean de flujo pulsátil o continuo, has sido diseñados para ser de larga duración. En general, su funcionamiento es de tipo univentricular, aunque hay modelos para asitencia biventricular. Las conexiones generalmente van del ápex del ventrículo izquierdo a la arteria aorta ascendente o descendente. Normalmente son de funcionamiento eléctrico alimentados por una conexión a un cinturón con baterías recargables de larga duración.

En este momento existen dos modelos que reemplazan totalmente al corazón: El aparato se acopla a los remanentes de ambas aurículas y después a los grandes vasos (Aorta y Pulmonar). No existen estudios poblacionales amplios para estimar los resultados de estos aparatos, aunque el futuro es promisorio

La asistencia circulatoria a largo plazo está indicado en pacientes cuya mortalidad a seis meses supera el 30%[22]y puede beneficiar a diferentes poblaciones de pacientes.

El primer grupo lo constituyen los pacientes con insuficiencia cardíaca grave que desarrollan inestabilidad hemodinámica en espera de un trasplante. En este caso, la asistencia circulatoria puede minimizar la disfunción de órganos y prevenir la muerte.

El segundo grupo, son los pacientes que no son candidatos para el trasplante. La evidencia sugiere que la asistencia circulatoria puede  mejorar la función del miocardio, logrando una recuperación de la funcionalidad debido a la “remodelación inversa”, que podría explicarse  por una normalización de la relación presión-volumen diastólico, una disminución de la masa del ventricular izquierda y la regresión de la hipertrofia[23],[24],[25].

Dr. Christian Espinoza S.
Cardiocirujano
Trasplante cardiopulmonar

Instituto Nacional del Tórax
Santiago de Chile
Tel 2-5755002

Clínica Indisa
Tel: 2-7955660

 

BIBLIOGRAFIA 

[1] Ho KKL et al: The epidemiology of heart failure: the Framingham study. J Am Coll Cardiol 1993;22 (Supl A):6A-13A.

[2] The European Society of Cardiology: Guías de Práctica Clínica sobre el diagnóstico y tratamiento de la insuficiencia cardíaca crónica. Rev Esp Cardiol. 2005;58(9):1062-92

[3] Hertz Marshall et al: Scientific Registry of the International Society for Heart and Lung Transplantation: Introduction to the 2010 annual reports. J Heart Lung Transplant. 2010 Oct; 29 (10): 1083-1141

[4] Griffith B: Surgical Treatment of Congestive Heart Failure: Evolving Options. Ann Thorac Surg 2003;76:S2254–9

[5] Teerlink J et al: An overview of contemporary etiologies of congestive heart failure. Am Heart J. 1991;121:1852-1853.

[6] Pagano D et al: Coronary artery bypass grafting for ischemic heart failure. The predictive value of quantitative PET for symptomatic and functional outcome. J Thorac Cardiovasc Surg. 1998;115:791-799.

[7] Pagano D et al: Myocardial revascularization for the treatment of post-ischemic heart failure. Curr Opin Cardiol 1999;14:506-509.

[8] David Zeltsman et al: Surgical management of heart failure: an overview. Annu Rev Med. 2002;53:383-391.

[9] Chen FY et al: Mitral valve repair in cardiomyopathy. Circulation. 1998;98:II124-II127.

[10] Boltwood CM et al: Quantitative echocardiography of the mitral complex in dilated cardiomyopathy: the mechanism of functional MR. Circulation. 1993;68(3):498-508.

[11] Kono T et al: LV shape is the primary determinant of functional MR in heart failure. J Am Coll Cardiol. 1992;20(7):1594-1598.

[12]Gelsomino S et al: Five-year echocardiographic results of combined undersized mitral ring annuloplasty and coronary artery bypass grafting for chronic ischaemic mitral regurgitation. European Heart Journal (2008) 29, 231–240

[13] 7.  Chen FY et al: Mitral valve repair in cardiomyopathy. Circulation. 1998;98:II124-II127.

[14] Natsuaki M et al: Importance of preserving the mitral subvalvular apparatus in mitral valve replacement. Ann Thorac Surg. 1996;61(2):585-950.

[15] Batista RJ et al: Partial left ventriculectomy to treat end-stage heart disease. Ann Thorac Surg. 1997;64(3):634-638.

[16] Starling RC et al: Partial left ventriculectomy: sunrise or sunset? Eur J Heart Fail. 1999;1(4):313-317.

[17] Dor V et al: Left ventricular aneurysm: a new surgical approach. Thorac Cardiovasc Surg. 1989;37(1):11-19.

[18] Dor V et al: Endoventricular patch plasties with septal exclusion for repair of ischemic left ventricle: technique, results, and indications from a series of 781 cases. J Thorac Cardiovasc Surg. 1998;46(5):389-398.

[19] 21. Di Donato M et al: Effects of the Dor procedure on left ventricular dimension and shape and geometric correlates of mitral regurgitation one year after surgery. J Thorac Cardiovasc Surg. 2001;121(1):91-96.

[20] Gronda E et al: Determination of candidacy for mechanical circulatory support: importance of clinical indices. J Heart Lung Transplant. 2000;19(8 suppl):S83-S88.

[21] Rose EA et al for the: Randomized Evaluation of Mechanical Assistance for the Treatment Congestive Heart Failure (REMATCH) Study Group. Long-term mechanical left ventricular assistance for end-stage heart failure. N Engl J Med. 2001;345(20):1435-1443.

[22] Costanzo MR et al: Selection and treatment of candidate for heart transplantation. A statement of health professionals from the Committee on Heart Failure and Cardiac Transplantation of the Council on Clinical Cardiology, American Heart Association. Circulation. 1995;92:3593-3612.

[23] Burkhoff D et al: Left ventricular assist device-induced reverse ventricular remodeling. Prog Cardiovasc Dis. 2000;43:19-26.

[24] Levin HR et al: Reversal of chronic ventricular dilation in patients with end-stage cardiomyopathy by prolonged mechanical unloading. Circulation. 1995;91:2717-2720.

[25] Jaski BE et al: Left ventricular assist device as a bridge to patient and myocardial recovery. Prog Cardiovasc Dis. 2000;43:5-18.


 

Dr. Christian Espinoza S.
Cardiocirujano
Trasplante cardiopulmonar

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LA MIOCARDIOPATIA EN EL EMBARAZO

embarazo

La Miocardioatía Periparto (MCPP), es un tipo de enfermnedad Cardíaca, que afecta específicamente al músculo Cardiaco, afectando a mujeres previamente sanas durante el periodo que llamamos peri-parto. Este periodo se extiende entre el último mes de gestación y los cinco meses posteriores al parto.

HISTORIA:

Este cuadro de Insuficiencia cardiaca congestiva (ICC) en el periodo cercano al parto, se describió por vez primera en 1849, pero se distinguió de otras miocardiopatias en 1930, en donde se identificó a mujeres que desarrollaron durante su puerperio aumento del tamaño cardiaco (cardiomegalia), insuficiencia cardiaca congestiva (incapacidad del corazón para llevar la cantidad de sangre necesaria al organismo) y alteraciones en el electrocardiograma.

DIAGNOSTICO:

Para incluir a las afectadas en este grupo diafgnóstico, se deben cumplir los siguientes criterios: ICC sin causa justificable, que se desarrolla entre el último mes de gestación y los cinco meses posteriores al parto. Ausencia de una cardiopatía pre existente Corazón dilatado, con una capacidad contractil (Fraccion de Eyección) menor a 45%

¿QUIENES ESTAN EN RIESGO?

Existen diferentes grupos de riesgo, dentro de los cuales se mencionan:

  • Edad Avanzada de la mujer
  • Embarazo Múltiple
  • Hipertension arterial Gestacional
  • Preeclamsia
  • Multiparidad

CAUSAS:

Las causas de esta patología son aun confusas, pero se plantean diferentes mecanismos, dentro de los cuales podemos nombrar las:

  • RESPUESTA HEMODINAMICA ANORMAL: durante el embarazo, se producen algunas cambios hemodinámicos considerados normales durante este periodo. Dentro de estoss, aumenta el líquido total circulante, asi como aumenta el gasto cardiaco (o la cantidad de sangre bombeada por el corazón), asi como se produce una disminución de la presion arterial ya que las arterias se dilatan. Como respuesta el corazón se hipertrofia, es decir se engruesa para de esta forma poder responder a las demandas aumentadas por el feto que esta en desarrollo.
  • INFECCIONES VIRALES: esta posibilidad se plantea ya que despues de una infección viral, se podría generar una reacción autoinmunitaria patológica contra las células del músculo cardiaco. Al respecto hay que decir que se han encontrado DNA virales de Herpes, Parvovirus, Epstein Barr y Citomegalovirus en las biopsas de estas pacientes.
  • MIOCARDITIS, o inflamación del músculo cardiaco, ya que este fenómeno se ha detectado en un porcentaje variable en las biopsias realizadas a estos pacientes.

TRATAMIENTO:

El manejo es complejo, ya que no solo debe velarse por la salud materna, sino también por la del niño que esta por nacer, por lo que idealmente estos pacientes deben ser controlados por un equipo multidisciplinario que incluya al obstetra y un cardiólogo.

Dentro de los fármacos utilizados, estan los hipotensores, o drogas que se utilizan para bajar la presión arterial, como son los Beta bloquedores, que bajan la frecuencia cardiaca, diuréticos que ayudan a la eliminación de líquido por la orina y vasodilatadores como la hidralacina.

En casos en que se asocie una complicacion por formación de coagulos en las venas, arterias o incluso en el corazón, deben utilizarse anticoagulantes. En este sentido se debe ser muy cuidadoso con la elección del anticoagulante, para por una parte lograr efectividad y no dañar al feto.

Finalmente, existe un grupo de pacientes que no responden a este tratamiento farmacológico y en ellos deben utilizarse terapias de máxima xomplejidad comno es la ASISTENCIA CIRCULATORIA MECANICA y el TRASPLANTE CARDIACO.

Dr. Christian Espinoza S.
Cardiocirujano
Clinica Tabancura
Santiago de Chile

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